Nos enseñan los roles de género, haciendo que juguemos a cocinar y a ser buenas madres. Nos compran Barbies, para hacernos ver lo perfectas que deberíamos ser. Nos mandan a depilarnos porque, sino, somos "asquerosas" o "anti higiénicas". Nos muestran el estereotipo de cuerpo ideal en la tele, revistas e internet. No podemos ser gordas, pero tampoco muy flacas: debemos tener las medidas perfectas para que un hombre nos elija. Nos juzgan porque creen tener el poder sobre nosotras ("tiene mucho culo y pocas tetas", "tiene buen cuerpo pero cara fea", "es linda pero muy flaca"). Necesitamos operaciones, maquillajes, cremas y tratamientos para que ellos puedan ser felices en un mundo de muñecas.
Nos gritan en la calle lo que quieren hacernos, que estamos "re buenas", que quieren acostarse con nosotras, y nos tocan sin nuestro consentimiento. Nos susurran al oído, nos muestran sus genitales, pero no podemos enojarnos, porque se justifican detrás de que "tan solo es un piropo, tómalo como un halago".
Dicen que si nos violan, era culpa del vestuario, el cuerpo, las horas, el lugar, el alcohol, nuestra actitud; si te agreden a tempranas edades, preguntan "¿Y dónde estaba la madre?"; pero nunca es la culpa del hombre agresor.
Nos matan y nos tiran en bolsas, como si fueramos algo para usar y descartar. Absuelven a los culpables o los condenan por otras causas que no son nuestras muertes. Así es el sistema patriarcal.
Si tu pareja te golpea, "algo hiciste para que se enoje", "estás exagerando", "no contaba como un golpe", o "solo te cuida". "Te mató porque estaba enamorado y no podía vivir sin vos" o "sos de él o no sos de nadie". Si lo denuncias, te manipula y lo perdonas, pero si resulta que no cambió, es tu culpa por haber vuelto a confiar en él.
Si sos soltera, te tachan de "mamá luchona", porque, claro, es muy raro que una mujer por su cuenta saque adelante a su hijo sin la ayuda de un hombre; pero si tenés muchas parejas, sos una mala madre que piensa en ella y no en sus hijos.
Si te quedas embarazada a los 14 años por falta de educación sexual, tenés que hacerte cargo por "puta" y "por no saber cerrar las piernas". Si abortas "sos una asesina" y no podés decidir sobre tu propio cuerpo, porque sos "muy joven para opinar" pero "muy madura para ser madre".
Si quedas embarazada por violación, igual tenés que hacerte cargo, porque "el nene no tiene la culpa de que te violaron" o "una nena de 12 años no es menos madre que una de 30 años". Para ellos la depresión post-parto y el trauma de una violación son inexistentes.
Si sufrís un aborto clandestino y te morís, es tu culpa, porque no decidiste cuidarte. Si abortas y todo sale bien, tenés que vivir con el secreto, callada, porque podés ir presa. Además, te van a señalar y tachar de "asesina" y "puta".
Somos sexualizadas en la televisión, hacen chistes con viejos que tocan nuestros cuerpos, mostrando a la mujer como provocadora todo el tiempo. Les cortan la pollera en los programas, y tienen que bailar semi desnudas, o sino es una falta de respeto. A través del internet, ellos aprenden que "una chica borracha es una oportunidad", "que sin golpes no hay amor", y que "solo ellos tienen el derecho de disfrutar".
Violadores y asesinos absueltos, condenas mínimas, con sus caras tapadas en la tele; si te defendes como Nahir Galarza, mereces cadena perpetua. Si sos violada y empalada hasta la muerte como Lucía Pérez, tus asesinos tienen condena por drogas o por libertad. O sos Nahir, o sos Lucía.
Porque esto es ser mujer. Esto es sufrir el patriarcado en carne propia, desde que nacemos hasta que morimos.
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