sábado, 22 de junio de 2019

El impuesto rosa

Es común pasearse por entre las góndolas de las tiendas y verse rodeados de productos destinados al consumo personal, muchas veces, con un slogan, forma, color, sabor u olor que nos atrae a consumirlo. En este caso nos parece tan común ver la típica repisa o incluso pasillo de productos "femeninos" saturado de un color rosado y figuras femeninas esbeltas con una apariencia hegemónica que a duras penas nos representan. Pero ¿son realmente estos productos necesarios o exclusivos para las mujeres? ¿Nunca se han parado a pensar y analizar la diferencia entre una rasuradora descartable Gilette "para mujer" y una "para hombre"? Lo más asombroso de mirar y analizar es que ambas son exactamente iguales, con una diferencia: el color rosa. Ambas cumplen la misma función e igual de bien, pero la supuestamente dedicada para el uso exclusivo del género femenino tiene un precio 13% más caro y asegura que dejará tus piernas suaves, relucientes y libres de pelo, pero... ¿acaso esas bandas de gel no se encuentran también en la rasuradora azul? La Gilette para hombres tiene poco más que presentación en colores apagados y oscuros, la Gilette para mujeres está plagada de mariposas, flores, color rosado, verde fosforescente y arcoíris. ¿Por qué el dove de mujer es blanco y rosa pero cuando deben hacer la versión para varones se esfuerzan en no dejar ni un solo espacio de colores suaves o alegres?





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